Siempre he pensado que la mujer jugaría un papel muy importante en la transición ecológica. No por nada la Madre Naturaleza es mujer. El concepto de vida Eco es muy amplio, y yo lo definiría como una toma de conciencia de cómo debemos relacionarnos con la naturaleza para que nuestro paso por la tierra genere el mínimo impacto posible. Tiene que ser un cambio 360º en el que todo lo que producimos y consumimos genere cero impacto ecológico.
Quizás os pueda sonar utópico o difícil de conseguir, pero sin embargo los pequeños gestos cotidianos de miles de personas como tú y yo, son los que ayudarán sin duda a hacerlo posible.

Y os preguntaréis ¿por qué pienso que nuestro papel será fundamental? Pues muy sencillo la mujer consume más que el hombre en prácticamente la totalidad de los estamentos del mercado y como consumidoras tenemos el poder de decidir qué consumimos.

¿Qué entendemos por ECO?

Lo ECO no sólo es una filosofía que afecta al reciclado y a lo sostenible, sino también a la alimentación. Tenemos el deber de adquirir hábitos ecológicos de consumo.
Antes de seguir avanzando me gustaría aclararos que muchas veces podemos encontrar etiquetado engañoso de productos Eco.
Para que esto no nos pase debemos buscar el logotipo que aparece más abajo.

 

Sino sois capaces de identificarlo en el etiquetado del producto, dará igual que ponga que es ecológico, porque no cumplirá con algunos o todos los requisitos de producción, manipulación, manufactura, envasado y transporte exigidos por la UE para dar dicha certificación.

 

Todo este concepto de vida ecológica está en auge. La toma de conciencia por parte de la sociedad, hace que poco a poco se avance en esta materia, aunque todavía queda mucho camino. Pero para que una toma de consciencia sea tal, hay que conocer, que saber, que documentarse y buscar datos concretos, que permitan conocer el impacto que nuestro actual modelo de consumo tiene sobre la ecología.

¿Por qué no conseguimos ser más ecológicos?

En primer lugar deciros que nos hemos acostumbrado por ejemplo a consumir productos de fuera de temporada. Y diréis, ¿qué hay de malo en ello?. Sinceramente no es que haya algo malo como tal, pero sin quererlo o por desconocimiento podemos estar consumiendo tomate de otro continente en marzo, pese a que su época es verano. El transporte de toneladas de estos productos “de fuera de temporada” para abastecernos genera emisión de gases a la atmósfera  con las consecuencias negativas que supone para la salud.

En segundo lugar la falta de organización hace que compremos muchas veces productos innecesarios, que terminarán más tarde en la basura, basura que terminará siendo otro foco de contaminación.

Los envases, otro tema del que deberíamos empezar a ocuparnos para garantizar la sostenibilidad de las generaciones venideras. Y aquí está la clave, no debemos olvidar que todos nosotros, las miles de millones de personas que habitamos en este maravilloso mundo estamos de paso, y tenemos el deber y la responsabilidad de dejar un planeta más limpio y mejor que el que nos encontramos.

Así que si os parece os voy a compartir una serie de pequeños gestos que, sumados a los de miles de vosotras, nos llevarán por el camino correcto:

  1. Deberemos, en la medida de lo posible, comprar frutas y verduras de producción ecológica, local y de temporada. No sólo favorecerás la economía local sino también conseguirás que el impacto medioambiental sea menor, al reducir la contaminación por transporte. 

  2. Planifica muy bien tu compra. Seas de las que compra los alimentos de manera mensual, semanal o diaria. De esta manera evitas mal gastar recursos y producir menos residuos. La realidad nos dice que tiramos más alimentos de los que consumimos y esto es otro foco de contaminación ambiental.

  3. Utiliza tus propias bolsas de tela o recicladas. Si vas al mercado pide que utilicen la misma bolsa para pesarte las frutas y verduras y vuélcalas después en tu bolsa de tela, una para frutas y otra para verduras.

  4. Compra productos con certificado sostenible. Verifica que en la etiqueta aparezcan las iniciales FSC para productos forestales y MSC para productos pesqueros.

  5. Reduce el consumo de carnes y sustitúyelas por pescado o proteínas de origen vegetal de producción ecológica y sostenible como las lentejas rojas, el tofu o legumbres. 

  6. Busca alternativas culinarias que te permitan generar el mínimo desperdicio posible como la pre-cocción que puedes congelar y utilizar de nuevo más adelante.

  7. Promueve en tu entorno la Vida Eco, se impulsora de nuevos hábitos o agitadora de conciencies su lo prefieres, sobre la importancia de la sostenibilidad alimentaria.

  8. Por último y más importante tenemos que tomar consciencia de la importancia que tiene que miles de nosotras demos estos pequeños pasos que sumados sin duda supondrán un gran paso.  


“Tal vez la naturaleza no nos arrancó del seno de la tierra, sino para darnos el placer enorme de volver a ella.” – José María Vargas Vila

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