Y de repente, cinco letras y un número COVID-19, nos cambian la percepción de todo lo que nos rodea. Nos hace replantear nuestra estabilidad actual en aspectos tan importantes como el trabajo, la economía, la higiene, y sobre todo, la salud. Es precisamente a éste último concepto, el de la salud, al que vamos a hacer mención en nuestro nuevo post.

COVID-19

Antes de empezar, y pese a que hay mucha información al respecto, vamos a resumir los aspectos fundamentales de este nuevo virus.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud): Los coronavirus son una extensa familia de virus, algunos de los cuales puede ser causa de diversas enfermedades humanas, que van desde el resfriado común hasta el SRAS (síndrome respiratorio agudo severo). Es un familia de virus que podemos encontrar tanto en animales como en humanos.

Es decir, es una familia de virus que derivan normalmente en enfermedades respiratorias de diversa índole. De ahí la gravedad que sufren aquellas personas que ya tienen una patología respiratoria previa y se infectan con uno de estos virus.

En este milenio nos hemos ido familiarizado con el término coronavirus, debido a dos brotes que originaron las primeras alarmas en la OMS. Aunque las primeras evidencias de ésta familia viral, datan de los años setenta.

En 2003, bajo el nombre de SRAS (Síndrome respiratorio agudo grave) aparece con fuerza, también en China, un brote de coronavirus que provoca miles de infectados y cientos de muertes en todo el mundo, aunque no se llegó a declarar pandemia.

En 2012 bajo las siglas de MERs (Síndrome por coronavirus en Oriente Medio), surge en Oriente Medio, un nuevo brote con un pronóstico no tan grave come el SRAS.

Actualmente nos enfrentamos al más letal de todos, el COVID-19, que surge también en China, en diciembre de 2019.

¿Qué síntomas provoca el actual COVID-19?

Los síntomas más característicos son: fiebre, tos seca, dificultad respiratoria, dolor de cabeza y malestar general. Por lo tanto, un factor clave que lo diferencia de otras patologías víricas respiratorias es la ausencia de mucosidad.

¿Cómo se transmite?

Las vías de transmisión serían a través de personas y/o animales previamente infectados. De ahí la importancia de las medidas de higiene actualmente dictadas por las autoridades.

¿Cómo surgió el actual brote?

Todavía no hay evidencias contrastables, aunque la sospecha es que pudo surgir en el Mercado de Mariscos de Wuhan, lugar dónde no sólo se venden mariscos, sino otras muchos animales marinos y terrestres. Tal sospecha deriva de que el 66% de los casos detectados en Wuhan, tenían un vínculo con dicho mercado.

El cómo llegó el virus a ese mercado es la incógnita que intentan despejar los investigadores. La hipótesis que barajan es que algunos o varios de los animales que allí se vendían pudieran haberse infectado a través de los murciélagos, animales que portan de manera natural estos tipos de virus. Pero sigue siendo una hipótesis.

Nuestra Salud

Siendo todo tan incierto de momento, ya que nos encontramos ante una enfermedad muy nueva, sobre la que nuestras científicas y científicos están aprendiendo sobre la marcha, es vital conocer los motivos por los cuales está siendo un virus tan letal para la salud de determinadas personas.

Lo primero de todo, es muy importante aclarar que afecta severamente a aquellas personas con patologías respiratorias previas (Epoc, fibrosis quística, neumonía, embolia pulmonar), con afecciones que afectan a los nervios y músculos que controlan la respiración (esclerosis lateral amiotrófica, distrofia muscular, accidente cerebro-vascular), con lesiones de tórax, o bien con alguna enfermedad que les hace estar inmunodeprimidos (enfermedades autoinmunes, cáncer, sida u otras patologías que debilitan el sistema inmune).

De la misma manera, podemos deducir que las personas mayores, las cuales dada su condición, tienen una peor reacción ante cualquier infección, suponen un grupo de riesgo.

Por lo tanto tenemos que entender que esta infección vírica, tiene peor pronóstico para éstos grupos de riesgo, independientemente de su edad, aunque si además de tener alguna de las patologías previas citadas, es un paciente mayor de 65 años, el pronóstico se agrava.

¿Podemos hacer algo para mejorar nuestro Sistema Inmune?

Nuestro cuerpo, es una máquina perfectamente engranada para atacar a cualquier patógeno que nos invada, pero para que la respuesta sea eficaz, nuestro sistema inmune tiene que estar a pleno rendimiento.

Si eres una persona sana, sin patologías previas, es fácil que puedas mantener tu sistema inmune a raya. Si no lo eres, piensa que todo lo que puedas hacer por mejorarlo, te beneficiará igualmente, aunque tus precauciones tendrán que ser otras.

Nuestro cuerpo se abastece de sustancias a través de nuestra alimentación. Todo lo que comemos tiene impacto sobre nuestros órganos y funciones vitales, incluido sobre nuestro sistema inmune.

La Alimentación como factor clave para mejorar tus defensas

Una vez más, una correcta alimentación nos puede ayudar a mejorar nuestro sistema inmunitario. Nuestro sistema inmune se nutre de lo que comemos, y los nutrientes que necesita son:

La vitamina C o ácido ascórbico y los procesos inmunes:

Este micronutriente ejerce un papel importante ante infecciones agudas y resfriados comunes, acortando la duración de los resfriados y aliviando sus síntomas.

De la misma manera, la vitamina C tiene función antioxidante, protegiendo al cuerpo de la acción de los radicales libres, de los contaminantes y de las toxinas, lo cuál es vital para nuestro sistema inmune.

También influye de manera positiva en la síntesis de colágeno, compuesto esencial para la formación celular.

Por último, estimula las funciones de los leucocitos y regula la respuesta inmune a través de sus propiedades antivirales y antioxidantes.

Los alimentos ricos en ácido ascórbico son:

  • Cítricos: las mandarinas, naranjas, limones y pomelos tienen un alto contenido en vitamina C.
  • Frutas: fresas, kiwi, mango, piña, sandía o melón. Consúmelas en sus respectivas temporadas, para que estén al 100% de sus cualidades.
  • Verduras: pimientos rojos y verdes, brócoli e hinojo.
Los beta-glucanos, otro compuesto esencial para la función inmune:

Los beta-glucanos son compuestos asociados tanto a la regulación de la respuesta inmune, como al funcionamiento cardiovascular y al desarrollo de determinados procesos oncológicos.

Son compuestos que podemos encontrar en muchos alimentos, y se consideran cómo fibras dietéticas solubles. Algunos de estos alimentos son:

  • Hongos: champiñones, melena de león, reishi, shiitake, maitake, coprinus.
  • Cereales: avena, cebada, centeno, maíz y arroz.
  • Algas marinas.
El Hierro y Zinc, minerales que mejoran la capacidad inmune:

Estos minerales tienen un papel importante en la mejora de nuestro sistema inmunitario. Su papel radica en actuar como mensajeros celulares entre las distintas células del organismo.

Este mensajero activa un receptor que se encuentra en la superficie de la célula, y éste receptor a su vez altera a otras moléculas del interior celular, creando una respuesta específica, es decir, puede llegar a activar una respuesta de defensa de las células frente al ataque de un agente externo.

Qué alimentos nos aportan hierro y zinc:

  • Las legumbres: guisantes y lentejas tienen altos contenidos en estos minerales.
  • Las carnes rojas, que además son fuente de selenio, mineral que defiende y repara las células inmunitarias.
Los beta carotenos o Vitamina A:

Los beta carotenos son la principal fuente de vitamina A, esencial para el crecimiento, desarrollo y correcto funcionamiento del sistema inmune, así como de la vista.

Tiene propiedades antioxidantes que, como hemos citado anteriormente, ayudan a neutralizar los radicales libres que producen la oxidación de nuestras células. Radicales que dañan los lípidos que forman las paredes celulares.

También aumenta el número de glóbulos blancos y la actividad de las conocidas cómo células asesinas naturales, cuya función es la destrucción  tanto de células infectadas como de células cancerígenas, regulando la respuesta inmune.

Los alimentos ricos en beta carotenos son:

  •  Hortalizas. Las podremos distinguir ya que su contenido en beta carotenos les confiere de color anaranjado: zanahorias, calabaza, boniato o batata.
  •  Verduras: pimientos, espinacas, acelgas o brócoli.
  •  Frutas: plátanos, mangos, melocotones, papaya, albaricoques, melones, manzanas, naranjas o ciruelas.

Como conclusión final

Además de seguir las recomendaciones de los profesionales para evitar el contagio, podemos desde nuestra alimentación, fortalecer nuestro sistema inmune para prevenir los efectos que infecciones como ésta, provocan sobre nuestro organismo.

La responsabilidad de no contagiarte, de mantener la cuarentena, de cuidar que no se propague en caso de que estés infectada o infectado, la responsabilidad de prevenir no sólo hace referencia a todo esto, sino también a la capacidad que tienes de, a través de la alimentación, preparar a tu cuerpo para lo que pueda venir.

La prevención, tal y como citábamos hace unos meses en uno de nuestros posts (aquí), es sinónimo de dedicación, una dedicación de ti hacia ti misma. Sé responsable, cuídate ya que haciéndolo, estarás cuidando de toda tu comunidad.

Una vez más se nos pide que estemos a la altura de la situación, y nuestro deber es hacerlo, para procurar que los efectos colaterales de esta pandemia, no perduren en el tiempo.

 

 

 

 

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