En las últimas semanas he leído numerosos artículos acerca del cambio, de cómo nos afecta ó de cómo gestionarlos. Hoy, en Cambios Efectivos, me gustaría abordar una manera efectiva de afrontar nuevos retos .

 

Como facilitadora del cambio, os diré que “para construir primero hay que destruir”.

 

Imaginaros que compráis un piso muy antiguo, en el que jamás se han hecho ni planteado reformas. Sois conscientes de que para poder empezar a vivir en él tal y como deseáis será necesario reformar, cambiar algunas cosas o hacer grandes reformas, todo dependerá del grado de confort que queráis adquirir.

 

Pues bien, cuando vamos a realizar un cambio en nuestro estilo de vida es fundamental analizar que partes de nuestro cuerpo, hábitos y/o costumbres son susceptibles de “ser reformadas”. Yo os aconsejaría que preparaseis una lista en la que definir por un lado qué cambios quieres llevar a cabo, qué plazo estimas puede llevarte dar los primeros pasos y que costé a nivel de esfuerzo te va a suponer dicho cambio. Marca también el grado de satisfacción y el impacto que dicho cambio tendrá en tu vida una vez lo hayas conseguido.

 

Una vez realizada la lista, verás como tendrás una visión muy completa del grado de dificultad que cada una de las reformas que quieres realizar en tu estilo de vida. En función de éste grado de dificultad podrás empezar a marcar prioridades.

 

Lo ideal cuando vayas a establecer estrategias de cambio es empezar por aquellos que supongan un menor esfuerzo, ya que su logro es a priori más asequible. Una vez consigas comprobar lo fácil que ha sido instaurar una nueva rutina, generarás en tu cerebro un anclaje.

Lo que te permitirá recordar que fuiste capaz de establecer una nueva rutina: ¡FUI CAPAZ DE CONSEGUIRLO!

Es importante a la hora de plantearnos un cambio entrenar a nuestro cerebro para ello. El diálogo interno es en este punto fundamental. Tu cerebro escucha lo que dices, si por ejemplo quieres dejar de fumar pero tu diálogo interno te dice lo difícil que va a ser, o que cada vez que lo intentas vuelves a recaer, tu cerebro se nutrirá de ese diálogo interno de manera que no lograrás alcanzar tu objetivo.

En consecuencia tendrás la excusa de no haberlo conseguido: ¡SI YA LO DIJE QUE ERA DIFÍCIL!

 

Aprendí un ejercicio muy efectivo y sencillo para realizar cada vez que vayamos a plantear un cambio. El ejercicio consiste en ver las consecuencias que tiene el no alcanzar un objetivo de cambio. Repetiremos las consecuencias en voz alta de la siguiente manera:

 

  • Tengo que “dejar de fumar”.

  • Si YO no dejo de fumar entonces voy a perder calidad de vida.

  • Y si pierdo calidad de vida, entonces mis actividades cotidianas se verán afectadas.

  • Y si mis actividades cotidianas se ven afectadas, entonces no voy ser feliz

 

Es por eso que prefiero dejar de fumar que NO ser feliz. Por eso YO elijo dejar de fumar.

 

Parece un ejercicio insignificante, sin embargo con él entrenamos a nuestro cerebro para que asocie de manera directa y efectiva las consecuencias negativas que tiene no cumplir con lo pactado contigo misma.

 

Sólo a partir de la toma de consciencia de lo “negativo”, serás capaz de impulsar una dinámica real del cambio. No va a ser un camino fácil, ya que el área de confort de todas las personas es un barrera difícil de romper, pero no imposible.

 

Requerirá de esfuerzo y trabajo diario, sólo éste binomio ESFUERZO-TRABAJO es capaz de impulsar cambios verdaderos.

 

 

 

 

 

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